31.10.20

la víspera del día de todos los santos, los muertos vuelven a la tierra y los vivos deben ofrecerles algo a cambio de su paz.

si no reciben lo que esperan, arrasan con la casa del ingrato, sus pertenencias o su persona, riendo de los destrozos que dejan a su paso.

por primera vez en muchos años tengo algo para ellos.

14.10.20

En la semana la muerte de mi abuelo, el aniversario de la muerte de mi padre. Los dos caballos, como yo.

Nos preguntamos con mi prima por qué todo en octubre. El sol es tan radiante. Si no, terminaríamos entre los vagones del tren.

Le estoy escribiendo un poema épico a mi abuelo, digo. Épico significa de guerra, me ilustran. Mi abuelo era un guerrero, me río.

Antes de ir a dormir leo Confucio en La Nación:

si uno se topa con gente buena, debe tratar de imitarla, y si uno se topa con gente mala, debe examinarse a sí mismo.

2.10.20

Le dijeron a una chica que se llama igual que yo

"el problema es que sos una contradicción muy poco interesante".

Leo lo de abajo y soy ella, pero no lo borro.

No por honesta, porque no serviría para nada.

24.9.20

No soy Van Gogh ni Susanita.

Perdí a mi padre que era todo. Mi capital y mi deuda, mi oponente, mi aliado, la única persona que podía darme la felicidad en la mano o con una sola palabra.

Dejé el alcohol y los amantes. Las drogas que me hacían colgarme de los puentes. El café y los cigarrillos.

Hay días en que quisiera haberle regalado mi casa al linyera de la esquina y salido a buscar la vida. Haber tenido diez hijos en vez de uno para permanecer en la feliz anarquía del desborde. Días en que hubiera preferido estudiar publicidad, abortar, casarme bien, tener muchísima plata. Que no me importe la ceniza en la alfombra ni quemar billetes de cien. Como a los millonarios, como a los delincuentes juveniles.

Me quedan los libros. El fuego, el calor de establo, los libros, dormir abrazados, hacer la tarea y los libros.

Cuartos con espejos, selva urbana y de la otra, desiertos, efritas insaciables, gitanos, rivales de la muerte concebidos por hombres que a veces no regalaban sus casas, hombres algunos que no cambiaban de mujer todas las noches. La vida de esos hombres me consuela con la expectativa seguramente falsa de que un día voy a ser como ellos. Las criaturas que engendraron me completan.

14.9.20

Veo fotos de la moda de hoy. Veo los comentarios de lectores en el diario por internet. Las afinidades con extraños me asustan y me alegran. Las chicas demasiado flacas y mal vestidas me dan esperanzas.

12.9.20

Stevenson:

Cuando la sangre se enfría y se estanca, deja de ser sangre humana; cuando la carne está muerta ya no es la carne que deseamos en nuestros amantes y respetamos en nuestros amigos. La gracia, la atracción, el terror; todo se ha desvanecido con el espíritu que los animaba.