En la calle, el ruidos de los autos a toda velocidad. Las plantas de hojas violetas iluminadas por la luz, en el calor de mayo, la vereda rota, la gorda, amamantando sobre un escalón los demás chicos corren, se ríen, tienen la obligada suciedad. Las ganas de drogarte nunca se te van.
Pasan mujeres y trato de saber su edad. Si son más lindas que yo porque son jóvenes, eso es inevitable y tampoco me consuela. Las ganas de drogarte nunca se te van.
Hay un artesano en la plaza. Los chicos y los viejos aman las palomas, ratas con alas, y el artesano me da regalos y sonrisas, habla todo el tiempo, pregunta si estoy enamorada y los autos que pasan por la calle no paran en ningún momento y las ganas de drogarte nunca se te van.
Suena el teléfono y preguntan cómo se llamaba ese libro que leías en el hospital. Era de amor y de ambición, de desamparo, mentiras, ilusiones rotas y borraba el mundo alrededor, que era igual pero sin brillo. De noche vuelven esas noches a mi cama y las ganas de drogarte nunca se te van.
De noche dan alegría las fiestas de música fuerte y las risas, o las películas de tiros y policías que le pisan al asesino los talones hasta el final pero las ganas de drogarte nunca se te van.
Debajo de la autopista, los restorantes, un pasaje villa-chic, con cuadros de colores, manchas que esconden caras atrás de una nube de humo. Pasan caminando las embarazadas tan gordas, pesadas y felices como quisiera estar y de vuelta en casa la panza duele y las ganas de drogarse nunca se te van.
Hay un momento de paz, un baño caliente, un noticiero que no escucho para ver si las ganas se van, pero no. Hay gente que no piensa en la gente, pero yo tampoco. Hay un cajón en la casa de mi padre muerto, un cajón con sus anteojos, su agenda, tarjetas con su nombre y un alicate, y pequeñas transparentes medialunas blancas que fueron sus uñas cortadas por el alicate, y mientras eso siga ahí las ganas no se van a ir.
Hay un chico en la nueve de julio que apoya su bicicleta en uno de los bancos y fuma y a él tampoco se le van a ir las ganas, nunca.

4 件のコメント:
ntl: qué bueno encontrarte. no sabía que estabas escribiendo acá, de nuevo. ´
ya me di una vuelta por todos los posts.
es una alegría leerte otra vez.
lindo que vayan llegando los amigos...
Todas las semanas me corto las uñas, no es que tenga ganas, pero sino me molestan. Insisten las uñas en crecer, insisten insisten, crecen, es interminable. Las junto y las tiro a la basura, pero siempre queda una por ahí, en la alfombra y acá nunca pasan la aspiradora. Nunca. Siempre. El alicate me lo regaló mi abuelo para mi cumpleaños, yo quería una pista de autos, siempre quise una pista de autos y no me regalaron nunca una. Pero el alicate me dio tanta alegría, por el gesto tan simple que era enorme, siempre nunca, él también se murió, será que en algún lado crecen personas que tienen esos gestos y que también alguien las corta con el alicate, pero vuelven a crecer, nunca siempre, vuelven a crecer.
biútiful. las uñas son cosas muertas que crecen. Touché!
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